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Más aburrida que la vida misma.
¿Qué la vida es aburrida y monótona? Sí, pero no tiene que venir un narrador horrible y pretencioso a hacérnosla todavía más insufrible..
Sequedad, fragmentación, insularidad, incomunicación, silencio, mediania, mediocridad. Esos son los mimbres de esta película. Estaría genial que sirvieran para crear una silla robusta y radiante, pero lo único que consiguen es, parece imposible, construir algo más desparramado, inconcluso y mediocre que todos esos elementos por separado.
No hay síntesis, ni trascendencia, solo mediocridad sin distancia, y la forma, desgraciadamente, se alia para aguar la fiesta a ese contenido pretendido pero no logrado.
Eso sí, algo ha conseguido la cinta, mostrarnos las tragaderas de muchos críticos hambrientos de buenas películas que hay en este pais. En fin, pan para hoy y hambre para mañana.
morley 
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