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La rueda de la fortuna
Western dirigio por Fritz Lang, escrito por Daniel Taradash ("De aquí a la eternidad"), basado en un relato de Sylvia Richards y producido por la RKO.
La acción, situada en torno a 1860, se inicia en Wyoming, continúa en Texas y termina en el rancho "La rueda de la fortuna" (Chuck-A-Luck). Narra la historia del vaquero Vern Haskell (Arthur Kennedy), que persigue al bandido que asesinó a su novia, Beth Forbes (Gloria Henry). El sheriff y numerosos ciudadanos le acompañan hasta la frontera. En solitario, encuentra indicios fragmentarios que le permiten seguir un hilo que le conduce a la antigua cantante de cabaret Altar Keane (Marlene Dietrich), que regenta un extraño rancho con el apoyo circustancial de un antiguo amigo, Frenchy (Mel Ferrer). Lang capta los mitos y temas del western, que enriquece con su singularísimo sello personal, proclive al dramatismo, a la presencia de la maldad, a la creación de ambientes de misterio, intriga y fatalidad. En torno a Altar vive una colonia de bandidos y asesinos, que se ocultan de la justicia, de los compañeros y de ellos mismos. El silencio que domina la convivencia los sumerge en un mundo, casi irreal y opresivo, en el que bullen sentimientos de rencor, envidia y odio. La dueña del rancho, abatida por la soledad y el desamor, busca una salida emocional en la codicia, pero ésta aumenta su desazón. Los seres atormentados que pueblan el film no podrán evitar espirales de violencia verbal, psicológica y física. Escenas destacables del film son la descripción del brazo caído y la mano crispada de Beth, la canción de Altar al piano, la intimidad fugaz entre Altar y Frenchy ("Tú eres lo único que tengo", "Vern no me quiere") y la escena final.
La música, de Hugo Friedhofer ("Lo que el viento se llevó", "Gilda"), está ejecutada por un grupo orquestal de viento, bajos y percusión. Amplía el clima de tensión con sonidos disonantes y graves profundos. La película aporta tres cancions originales, de Ken Darby. Sobresale la balada "The Legend Of Chuck-A-Luck", interpretada por William Lee. La fotografía, de Hal Mohr ("El capitán Blodd"), usa una paleta de colores oscuros con predominio de ocres y verdes. La cámara se mueve en travellings muy dinámicos, giros de largo recorrido, abundantes primeros planos, planos próximos a grupos, escasos planos medios y algún plano profundo (paisajes inmensos). Abundan las escenas nocturnas y las de interiores con poca luz. El guión aporta diálogos breves e inquietantes. La interpretación de Kennedy, en uno de sus pocos papeles protagonisas, resulta sincera y emotiva. Marlene Dietrich está fascinante. Mel Ferrer traspira sobriedad y elegancia.
El mejor wester de Lang. Obra compleja, absorbente y admirable.
Miquel 
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