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La mejor crítica se la hacen ellos al final de la película.
Ratatouille es la prueba de que se puede hacer buen cine de animación, en tono clásico, poético diria incluso, ahí estan los últimos diez o cinco minutos de la cinta que son de lo mejor que se recuerde en un film de este genero.
Ya no es que los personajes carismáticos llenen la pantalla ni que posee una banda sonora inteligente y deliciosa sino es la fuerza que despide cada personaje, es la magia que destila cada escena, cada gesto, cada palabra...
Ratatouille es una cinta madura, con increibles vueltas de argumento que no se pierde ni un momento bajo su propio peso, sin duda Pixar ha vuelto a crear otro clasico, otra obra maestra de la animación, otro film al que retroceder en busca de nostalgia.
Inoxidable pasion 
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