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Sí, pero...
Olé por Robert Rodríguez: cogió una cámara, a unos colegas y escribió, produjo, montó, fotografió y dirigió una película con pocos recursos económicos, pero mucha valentía. Columbia se la compró, la comercializó, le dio su primera oportunidad en Hollywood y el chaval triunfó gracias a su coraje.
Pero también podía haberse currado más la historia, y haberse dado un paseo por una escuela de arte dramático, porque si bien visualmente la película aprovecha los escasos medios, las actuaciones y el poco desarrollo del guión hacen aguas, y no se le puede pedir al espectador que se pase casi hora y media pensando "bueno, el chaval hizo lo que pudo, hizo la película sólo con 7000 dólares, etc.", para justificar estas carencias.
Pero reitero mi admiración a Rodríguez, por atreverse y conseguir su objetivo yendo directo al grano.
Teniente Colombo 
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