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Nunca pensé que llegaría a decir ésto: ¡Qué rata tan tierna!
No me digan que no les recuerda a algo esos sueños de una pequeña y desgraciada rata. Y es que hasta el más insignificante ser es capaz de cambiar el rumbo, o al menos eso es lo que pretenden decirnos los señores de Pixar. Podemos creernoslo o no. Pero lo que está claro es que todos tenemos un don personal que es creernos en posesión de talento, y aunque no suele ser cierto, no podemos vivir sin soñar.
Original, divertida, técnicamente impecable. Pensarán, si bueno otro producto más del moderno cine de animación; pero no, Ratatouille tiene encanto, y eso es algo de lo que no todas pueden presumir. El personaje más destacable de la función es la aparición de el refinado crítico Anton Ego (soberbio O´Toole en la voz). Muy buenos toques de humor ("no seas modesta, eres una rata"), extremecedor desenlace (no se alarmen, no deja de ser Disney). La película es en su concepto un conjunto de genialidades que me hicieron sentir como pocas veces lo han hecho otros largometrajes animados. Me llama la atención que esté dirigida a un público infantil que no estoy seguro de si apreciarán la calidad de esta película; aunque quien sabe...
Ah, por cierto, quizás ustedes pudieran solventar mi indecisión con respecto al título de la crítica. -Escogí el primero a riesgo de ante la duda quedarme sin ninguna-.
-Nunca pensé que llegaría a decir ésto: ¡Qué rata tan tierna!
-Una rata me ha dejado sin palabras asi que a fuego lento cocinaré esta crítica.
-Pixar se guisa su obra maestra.
VíctorBlanco 
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