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Una rareza ochentera.
Película extraña donde las haya, Inquietudes, de Alan Rudolph, me dejó totalmente frío. Es una de esas piezas que te encantan, o las odias. A mí, en cambio, me produjo aburrimiento y confusión, pero no dejo de alabar la preciosa fotografía y una banda sonora realmente subyugante, magnífica. Los actores están bien, en especial la siempre agradable de contemplar Genevieve Bujold. Es una rareza ver a Divine sin travestir, o a la guapísima Lori Singer en uno de sus escasos papeles relevantes (recordémosla como la violinista de Vidas Cruzadas). El problema está en que no sabemos bien lo que Rudolph nos quiere contar, siendo una extraña historia entre el drama romántico y el thriller futurista. Obtuvo buenas críticas en su día, por lo que le concedo un aprobado justito. Tal vez, un segundo visionado me saque de dudas.
JOSELP 
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