|
A Wong Chia Chi le va el sado y a Ang Lee el kamasutra
Y claro, con unas aficiones tan raritas, el global es una peli extraña, extraña, extraña... yo creía que ya me iba a topar con otra "El libro negro", pero sin tanto thriller y con más drama intimista de ese que tanto gusta en oriente, sin embargo, el resultado general es una cinta que por momentos posee el tono adecuado, pero durante gran parte del metraje puede llegar a resultar aborrecible a más de uno.
Recapitulemos, "Deseo, peligro" comienza con un prólogo, aunque algo desabrido y un poco espeso, eficiente de sobras para presentar los personajes que serán el eje central de esta historia: La joven Wong Chia Chi y Mr. Yee.
Acto seguido, obtenemos un ligero esbozo introductorio a toda la actividad que da como resultado ese encuentro entre ambos protagonistas, y el film empieza a emerger y envolvernos con sumo pulso en una historia de miradas, gestos y entendimiento sin tan siquiera palparse.
Sin embargo, es cuando la cinta toma otro cauce, el momento a partir del cual me parece desangelada, sin fondo y demasiado forzada, pero es en ese preciso instante, donde parece que todo va a irse por la borda sin posibilidad de remisión alguna, que el trabajo será lapidado sin piedad por un cuasi incomprensible nexo, cuando sale a relucir la figura de Wei Tang que, con una interpretación repleta de poderío y capacidad dramática nos vuelve a inmiscuir en este pequeño relato y se nos atraganta cualquier atisbo de haber podido llegar a pensar si realmente podía ser o no creible el conjunto.
La conclusión y esa última secuencia, donde verdaderamente captamos a donde quería llegar Ang Lee con su trabajo, es el indicante de que todo ha ido medianamente bien y no se ha echado a perder una propuesta que, aunque podría haber sido mejor, finalmente reluce por la interpretación de su protagonista y un global que llega al lugar pretendido, haciendo entender al espectador por qué el tramo recorrido ha valido la pena al final.
Grandine 
|