|
¿Te pongo otra copa?
Mi admirado Mirito Torreiro dice que esta peli es de visión imprescindible para cualquier persona sensata. Me permito añadir: e insensata, pues ambos términos valen para regocijarse con esta dosis tan notable de talento para contar una historia basada, precisamente, en la contención, la sobriedad, el miedo a expresar los sentimientos.
Y, además, esconde una historia de amor impresionante, la más grande jamás contada. De verdad: una historia de amor inconfeso que te pone la piel de gallina a fuerza de no desbordar nunca el melodrama y mimarlo con un humor porteño de primera. Y qué final.
Así que, por favor, aunque en esta película no se bebe precisamente la bebida del título, sírveme otro "güisquisito" como suelen decir los montevideanos a cualquier hora del día, entre charla y charla, haciendo honor al arte conversacional rioplatense: entre sonrisas y gestos amables una tragedia que discurre paciente, encantadora pero no resignadamente. Lo sensato y lo insensato, eso es, convertido en obra magistral.
horacio 
|