De nuevo, otra película de embarazos no deseados, la tercera que he visto en lo que va de año (además de "Juno" y "Lío embarazoso"). Por supuesto, viéndola se diría que no existe la posibilidad de aborto en U.S.A, que las mujeres son todas sufridas pero valerosas y que los hombres no son más que estorbos. Y es que aunque el guión parezca un poco más fresco y menos sobado de lo habitual, al final no es más que un subterfugio para colarte la misma historia de siempre. En realidad, más allá de la ristra de tópicos que aquí se exhiben, lo más interesante es deleitarse la vista con el continuo desfile de pasteles de todos los tipos, en cuyas apetitosas combinaciones reside lo más original de la película.
spoiler:
Lo mejor: el personaje de la camarera del título está en general bastante bien escrito e interpretado. Los planos de los pasteles. Algún toque humorístico. Buenos diálogos de tanto en tanto.
Lo peor: varios personajes estereotipados. La absurda relación de ella con el médico. No hay suficientes primeros planos de pasteles.
Topicazo al canto cuando la camarera, después de renegar del embarazo hasta el mismo momento del parto, siente el radiante poder redentor de la maternidad y al minuto de haber parido es capaz de romper con el gilipollas de su marido, poco después cortar con su amante (del que supuestamente está enamorada) y emprender una nueva vida.