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Qué hora y poco más larga...
Es difícil encontrar una película de escasos setenta y poco minutos que sea tan lenta.
Pues aquí hay una, abusivamente lenta, silenciosa y un tanto absurda, por qué no.
No conozco la obra del "aclamado" director finlandés Kaurismaki, sólo puedo opinar sobre este film sin comparaciones a las anteriores. Sin embargo, pocas ganas me quedan de hurgar en su repertorio, a no ser que una noche que no pueda conciliar el sueño necesite algo lo suficientemente aburrido como para caer dormido al instante.
"Luces al atardecer" nos presenta un personaje peculiar, con horchata en las venas, no sangre. Se deja arrastrar por la corriente sin oponer resistencia alguna, vive la vida desde un segundo plano, imaginando que todo va a cambiar, confiando en la benevolencia del futuro y convenciéndose que todo lo que le pasa en ese momento es temporal.
Llega a desesperar y dan ganas de abofetearlo, para ver si reacciona, pero de alguna manera es un personaje con cierto encanto, de los que dejan huella en la memoria cinéfila. Un perdedor sin voz ni voto.
Podría haber sido mucho mejor si se hubiera accionado el botón de acelerar en algunas escenas, si la trama no hubiera sido tan convencional y previsible y si nos hubiera ofrecido algo más original, que aún por los esfuerzos del perfectamente caracterizado papel protagonista por parte de Janne Hyytiäinen, nos deja con una sensación de deja vu, con tiznes agrios.
A destacar la escena de la partida de cartas con la femme fatale pasando la aspiradora. Agudo guiño al cine negro.
citos 
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