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7,0
14.017
Drama. Musical
Biografía de la famosa cantante francesa Edith Piaf (1915-1963): su infancia, su adolescencia y su ascensión a la gloria. De los barrios bajos de París al éxito de Nueva York, la vida de Edith Piaf fue una lucha por sobrevivir y amar. Creció en medio de la pobreza, pero su voz mágica y sus apasionados romances y amistades con las grandes personalidades de la época (Yves Montand, Jean Cocteau, Charles Aznavour, Marlene Dietrich, Marcel ... [+]
24 de abril de 2007
24 de abril de 2007
24 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gran película sobre la vida de Edith Piaf, con una Cotillard inconmensurable. Sin palabras me dejó Marion Cotillard con la perfecta caracterización de la diva francesa. Olivier Dahan ha realizado su mejor trabajo con una fotografía y una banda sonora espléndidas. A pesar de su duración no se me hizo larga y tengo que reconocer que iba con temor a esos 140 minutos de metraje.
Lo peor de la cinta es sin duda, un montaje confuso y absurdo. El no seguir una linealidad en la vida de Edith Piaf, llenándolo de “flashbacks” que a mi juicio lo único que hace es confundir al espectador descolocándolo de la historia y enfriando el drama.
La escena en que Edith Piaf se sube por primera vez al escenario del Music-Hall es maravillosa: El piano de Christopher Gunning silencia una voz que es imposible de silenciar y sólo con su imagen (la de Marion Cotillard), la pantalla se inunda. Y es que, aún hay gente que se le pone la carne de gorrión cuando escucha “La vie en rose” o “Je ne regrette rien”.
Lo peor de la cinta es sin duda, un montaje confuso y absurdo. El no seguir una linealidad en la vida de Edith Piaf, llenándolo de “flashbacks” que a mi juicio lo único que hace es confundir al espectador descolocándolo de la historia y enfriando el drama.
La escena en que Edith Piaf se sube por primera vez al escenario del Music-Hall es maravillosa: El piano de Christopher Gunning silencia una voz que es imposible de silenciar y sólo con su imagen (la de Marion Cotillard), la pantalla se inunda. Y es que, aún hay gente que se le pone la carne de gorrión cuando escucha “La vie en rose” o “Je ne regrette rien”.
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