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El dependiente del videoclub...
Era un buen cinéfilo, con mucha geta. Con mucha geta, porque yo tenía un bono para nosecuántas películas y cerró el videoclub sin que yo pudiese gastar ese bono, y sin darme una alternativa. Ese hombre me debe dinero. Pero era un buen cinéfilo, porque me aconsejó Léolo...
Léolo es una de esas películas mágicas, con vida propia. Con alma. Es un tristísimo retrato, filmado a la perfección, sobre un niño. Su historia. La retorcida e inolvidable historia de su infancia. Ante nosotros desfilan, durante toda la película, acontecimientos y personajes peculiares a más no poder. Únicos. El chavalín clava su papel. Hay momentos (esa reunión de chavales en la que aparece un gato de por medio...) que dejan a uno clavado en su asiento, inmóvil y, supongo, con cara de gilipollas. Léolo no tiene tabús. Y, a pesar de lo triste de su historia, hay lugar para un humor tan entrañable como el resto de la película.
Dedicada al dependiente del videoclub: eres un cabrón, pero tus consejos cinéfilos fueron útiles. En el 'videotiendas' el personal es mucho más distante... capullo.
AGF 
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