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TREMENDO PELOTAZO
Algún día tenía que suceder, porque, aunque el amor es lo más fuerte, nada es para siempre. El asunto era saber cuándo.
Y ocurrió, finalmente, en 2005. Salir de Manhattan debió de significar para el pequeño gran hombre un gran sacrificio, hasta tal punto que se vio en la necesidad de cambiar de psicoanalista, con todo lo que esto significa para un hombre como Woody Allen.
Nacería, entonces, la trilogía londinense, el primero de cuyos capítulos nos ocupa ahora.
El resultado es magnífico.
“March Point” nos ofrece a un Woody Allen que se supera a sí mismo, y que explora, casi por necesidad interior, otros horizontes cinematográficos. Se puede entender que a muchos les parezca sosa la historia, o que detecten en el cineasta la intención comercial, valiéndose de su espectacular protagonista femenina. Incluso daría la razón a aquellos que tengan quejas acerca del final, al que se puede acusar de rebuscado e inverosímil. Pero, lo que es una verdad como un templo, es que la película está rodada con una seriedad y con un pulso dignos sólo de los grandes directores, y que el guión (siempre el punto más fuerte en el cine de Allen) no tiene nada que ver con los que había escrito hasta ahora, pero es igualmente magnífico.
Las actuaciones son todas de sobresaliente, en especial la de Jonathan Rhys Meyers, que borda totalmente su papel. Scarlett Johanson, que se ha convertido en la punta de lanza del Allen de los últimos años (sin duda es una sociedad que les hace muy bien a los dos), alcanza cotas dramáticas notables, en especial en la segunda parte del film, es decir, cuando las cosas se complican. La química entre los actores es genial, y a pesar de que esta clase de gente (hablo de los irremediables pijos que no tienen otra preocupación que la de vivir como quieren) no me caen bien, la ambientación está magistralmente lograda por Allen.
Un punto sobresaliente es el desparpajo con en el que Woody Allen narra la historia. En todo momento se percibe cierto aire irónico, como de comedia contenida, con algún pequeño matiz o mini gag cada cierto tiempo, pero la trama demuestra en todo momento ser seria, alcanza escalas de dramatismo importantes y, en especial, logra atrapar de manera increíble en su fascinante última media hora.
Film ideal para descubrir las caras ocultas del talento de Woody Allen para el cine. Una película que seguramente habrá marcado al cineasta en su carrera profesional, y que lo eleva todavía más, y hacia otras categorías. Ha demostrado, en mi opinión, que sí, que puede hacer de Hitchcock perfectamente.
Notable e impactante film, sin caer en dramatismos baratos.
LO PEOR: Se requiere un poco de paciencia para disfrutar del film, sobre todo porque la acción tarda en aparecer, pero merece la pena.
LO MEJOR: Sin duda la última media hora, que está cargada de angustia y suspense. Las actuaciones son de lo mejor, y la dirección del neoyorquino es precisa y meticulosa. El guión es una pasada, y lo mismo el montaje.
LEANDRO PINTO 
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