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Charlot el dictador
Me ha encantado. El comienzo recuerda a las películas mudas de Chaplin, con los tortazos y los gags alocados, pero a medida que transcurren los minutos la historia se vuelve compleja, y se transforma en la comedia-drama-film político mas divertido que he visto (también asi lo debía de ver Chaplin, aunque después del Holocausto Nazi se arrepintió publicamente de haber hecho una comedia de algo que se tornaría tan terrible...). Él está fantástico en su doble papel de torpe dictador y barbero inocente, y el actor que caricaturiza a Mussolinni lo hace muy bien.
Momentos fantásticos como cuando Hynkel juega con el mundo hasta que, física y metafóricamente, este explota, la tronchante relación entre los dos dictadores, la pelea con la comida, la escena de las monedas en el interior de los puddings, y el impresionante discurso final que (aunque quizá demasiado idealista)siempre emociona profundamente.
El Pinguino 
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