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Soy un payaso
Soy un payaso. Soy un tipo fantástico. Baby, no te suicides. Mi fuerza te sacará de la miseria.
Cierto es que ahora me encuentro hundido, pero fui el gran cómico Calvero. Aunque, a pesar de ello, soy modesto y humilde. Cierto es que fantaseo con grandes actuaciones ante un público imaginario y que estoy necesitado de amor, o tal vez compañía, o tal vez empuje. Pero date cuenta de que sólo es un disfraz para Candilejas. Tras la piel de Calvero se esconde otro payaso, mucho más magnífico, sublime hasta la muerte, infinitamente menos modesto y humilde. Y con razón, ¿no crees? Mira qué gran película me salió. Una exposición de las pasiones humanas, con personajes perdidos, desorientados y confusos que ni siquiera luchan por mantener la honra impoluta. Unas pizcas de humor sazonan la historia de dos almas tristes que se encuentran y se asisten mutuamente. Muy grande, ¿no te parece? Tras la piel de Calvero estoy yo, y su piel es bastante traslúcida. Se me ve perfectamente, lo cual no significa que sea mal actor, sino todo lo contrario, pues, en el fondo, ésa es mi intención.
Soy un payaso egocéntrico y vanidoso. Soy un genio. Tengo tanta calidad mental como física. Fíjate que las horas para mí pasan mucho más lentas. Tengo tiempo para hacer infinitamente más cosas que cualquier otro individuo. De hecho, yo creo que no soy de La Tierra, que me dejaron aquí tras nacer, como se deja a un bebé en la puerta de un convento, o a un perro en la autopista de camino a Benidorm.
Que no soy Calvero, que soy el gran Chaplin. Lo parto en el cine mudo y lo parto en el sonoro. Imposible negarlo.
El gran Chaplin, el hombre que todo lo puede. Por si no lo sabías, escribo mis guiones. Dirijo, compongo la música. Brinco, corro, bailo, canto, actúo. Hago todo esto en Candilejas. Y lo dejo bien claro. Parecía imposible, antes de surgir yo, imaginar en tan pocos centímetros tanta destreza artística. Los Oscars no tienen credibilidad alguna desde que decidieron contar conmigo aun menos de lo mínimo imprescindible. Y maquillan su desfachatez con un premio a mi banda sonora de esta película. Enorme, por cierto, ¿eh? Tendré que gustarte, y mucho. Prácticamente, no tienes alternativa.
Soy un payaso. Un genio. Me lo han dicho tantas veces... Incluso muerto me lo siguen y seguirán diciendo. Soy uno entre un billón, con “B” de Barcelona.
Estratega 
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