Se podría pensar que es terror psicológico. Una mujer que empieza a encontrarse indispuesta por el niño que lleva dentro, y que está convencida de que una organización satánica está detrás de él. Pero por no haber no hay ni sustos inesperados-la trama termina siendo previsible-ni gancho, por lo que el suspense queda descartado.
El director nos muestra el proceso de adaptación de la joven pareja en la nueva casa. Una casa que con un gran historial de muertes trágicas, o algunos detalles extraños como ciertos muebles en abundancia, bien podría ser el tema del film. El modo de plantear las relaciones con los nuevos vecinos, es imposible que nos ponga sobre la pista de que estamos ante una película de terror.
La interpretación de Mia Farrow es aceptable pero no deslumbrante. John Cassavetes lo hace lo mejor que puede. Los que no se salvan son los ancianos(sigue en spoiler)
spoiler:
que fingen teatralmente adorar al diablo. Los cimientos se desmoronan con las escenas finales; sobre todo con la implicación del marido en todo el asunto. Para más INRI, después de tanto sufrimiento y drama Rose Mary decide cuidar de su hijo.