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La luz blanca
Blanco, se ve todo blanco, uniforme, numerado, clasificado, vacío, drogado, enlatado, con un presupuesto ajustado, con una milimétrica desesperación.
Porque la desesperación, la culpabilidad, el deseo, la traición, la falta de sentido común también se pueden medir, se pueden manejar datos sobre todo ello.
Y un día se decide cambiar, probar, enfermar, amar, oler, odiar, luchar y ya no se está dentro de la estadística.
Y el flujo de datos se mueve, y la gente corre y el metal habla, de buenas maneras, de forma tranquilizadora.
Porque el individuo es escuchado, observado, bien tratado, optimizado, la servidumbre por y para quien sirve.
Y dar un paso de más, aunque sea de un modo obligado, marcará la diferencia. En ese momento se mirará hacia delante, también hacia atrás y los números, estadísticas, créditos, nombres, tendrán por fin un significado: huir.
mnemea 
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