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Un Allen avanzado
Entre guiños a la serie B más pura, el humor inglés más descabellado (excelente el corto de Wilder), al mundo shakespereano más visto desde su perspectiva o al acercamiento televisivo más paródico, Allen desgranaba su tercer largometraje en solitario y, con él, destilaba un humor quizá menos común, más directo, conciso e irreverente al que se podría tildar, incluso, de actual, pues paradojicamente logró un tipo de humor más grueso con el que hoy en día la sociedad se idenfitica incluso mejor, avanzándose así a su epoca.
Y sirviéndose de personajes peculiares, mentes alocadas, situaciones poco o nada sutiles y un buen puñado de sus nada desdeñables apariciones (como italiano está impagable) confabuló su tercer film con una gracia e imaginería desbordantes.
No me molestaré en hablar de sus episodios, puesto que todos merecen ser vistos como piezas que completan un magnífico engranaje confabulando un disparatado entretenimiento repleto de peculiar diversión, además de aportar chispazos mediante esos diálogos ya más típicos en el mundo Alleniano, aunque en la mayoría de ocasiones se reduzca más al típico gag disparatado.
En definitiva, "Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y no se atrevió a preguntar" es otra gran aportación de un magnífico cineasta que, si bien iría evolucionando al avanzar en su carrera, aquí deleitó al público con una enorme comedia de las que hoy en día no se encuentran. Carcajada de luxe.
Grandine 
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