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A sangre fría
Con frecuencia al circular por las principales avenidas de la gran urbe, cuando el color del semáforo señala alto, los voceadores ofrecen diarios que suelen contener la nota roja en primera plana, con encabezados y fotografías que desatan el escándalo y despiertan el morbo. Sí, ese que impulsa al consumidor y lector para la compra y saciar su curiosidad con lectura detallada y apreciación de más fotografías un tanto más explicitas. Periódicos como estos muchos, todos con un público consumidor bien estudiado al que se les entrega día a día la desgracia de las víctimas y el dolor de los familiares, todo con sangre fría.
No es de extrañar que al egresar de la universidad los pasantes y licenciados en comunicación y periodismo busquen opciones más interesantes por escribir en secciones como finanzas o cultura, que la nota roja de cualquier diario. Tinta Roja, la película en cuestión así comienza para mostrarnos la evolución de un periodista con aspiraciones de mayor ambición que la encomendada en su práctica profesional. Él aprenderá que a todo lo malo se le puede aprender algo bueno para la profesión y la vida.
El trabajo de Francisco Lombardi no defrauda, vuelve a ser convincente, marcando lo correcto e infame de la conducta humana y el periodismo ante sucesos que implican el lucrar con el dolor ajeno. Pero Lombardi no prefiere quedarse con la línea de la mezquindad de la gente que rodea a Alfonso (Varguitas), muestra el sufrimiento y motivación ante la apatía de la vida, los sitúa a cada uno conforme a las lecciones que reciben,con respecto a ser solo periodista o formar parte de la nota.
A mi parecer este tipo de información se encarga de maleducar al publico cautivo, poco instruido y conformista de líneas manipuladas y final trágico. ¡Indignante!
Una notable película que enseña de principio a fin.
Coleccionista Visual 
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