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Voto de Guillermo01:
7
Voto de Guillermo01:
7
Fantástico. Comedia. Infantil Charlie Bucket (Freddie Highmore), un niño muy bueno de una familia muy pobre, gana un concurso para disfrutar de una visita de un día a la gigantesca fábrica de chocolate del excéntrico Willy Wonka (Johnny Depp) y su equipo de Oompa-Loompas. Cuatro niños más de diferentes partes del mundo lo acompañarán a través de un mundo fantástico y mágico lleno de diferentes sabores.
1 de octubre de 2006 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hace mucho que quería ver “Charlie y la Fábrica de Chocolate”, por cuanto de niño había leído la obra original de Roald Dahl en que se basa esta película. Es muy probable que esa lectura haya influido en esta crítica.

Hasta donde recuerdo, la historia de Dahl era mucho más positiva que esta cinta. “Charlie y la Fábrica de Chocolate” es una película extraña, oscura, y si uno no va prevenido sobre su director, hasta macabra. No tiene tanto del toque característico de Tim Burton, pero es tan particular que puede tomar desprevenidos a algunos espectadores.

El eje de la historia no está en el jovencito del título, encarnado por el niño Freddie Highmore (que, por cierto, es carismático y cumple muy bien su papel), sino en el pueril, amanerado, inseguro, traumatizado, y desconcertante señor del chocolate, Willy Wonka (a quien da vida el eficientísimo Johnny Depp). El sr. Burton narra la historia de Wonka de modo que, en lugar de una lúdica fábula sobre los niños buenos y los niños malos, resulta un oscuro drama sobre la familia, su valor, y los conflictos que puede generar una mala relación entre padres e hijos. Claro que el sr. Burton también tiene tiempo para mostrar la moraleja de la historia original: cómo los vicios modernos afectan a los niños, y los convierten en seres más adultos que los propios adultos, y por ende, echados a perder (como la rica y engreída Veruca Salt, que sufre un macabro castigo en la mejor escena del film).
Si a la rareza de esta cinta le sumamos cuatro aun más raros números musicales (producto de la siempre original mente de Danny Elfman), protagonizados por unas diminutas criaturas llamadas “Oompa-Loompas” (encarnadas por el actor keniata Deep Roy; vaya cantidad de trabajo para un solo hombre), tenemos una película extraña, muy extraña; pero sólida, interesante y, también, muy entretenida.
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