En esta pesadilla llamada Detour, una extraña sensación de desasosiego y un enrarecido ambiente de fatalismo invaden la pantalla de manera irreversible desde la primera escena. Un cambio expresionista en la iluminación de la cafetería y la canción Can't Love You Were In Love With Me dan inicio a la desalentadora voz en off de Al Roberts y al flashback que inaugura el relato acerca de su desafortunada vida. La película se desarrolla entera en flashbacks exceptuando algunos momentos en los que la voz en off se fusiona con la del presente.
Una de las grandes cualidades que tiene esta película es que nunca, ningún director de cine, había hecho un filme noir con el enervante determinismo con el que lo hizo Ulmer. En un principio, la película, con el clásico planteamiento de la historia, con la mujer fatale y demás, parece que va a ser uno de los típicos ejemplos de film noir, pero cuando Al Roberts desaparece entre la densa niebla que contamina ese paisaje urbanizado sabemos que estamos cometiendo un grave error.
Edgar G. Ulmer fue ayudante de dirección de F.W. Murnau, de ahí viene el exageradamente expresionista uso de una iluminación de predominantes claroscuros influenciada aquí por Rembrandt. La iluminación intensa y sin filtros (en parte por el escaso presupuesto) que revela sólo diferentes secciones del rostro protagonista es la gran baza para la efectividad atmósferica del film.
La angulación que favorece los ángulos bajos es un patrón iconográfico clásico dentro del cine negro, la intencíon del director de fotografía era que el espectador pudiese ver los techos de los interiores y así experimentar una mayor sensación de paranoia y locura (para la máxima deformación posible de la realidad).
-Al Roberts: "El destino, o alguna fuerza misteriosa, puede señalarnos con un dedo a tí o a mí sin ninguna razón en concreto".
spoiler:
DETALLE ESCABROSO: El actor Tom Neal asesinó a su mujer con el cordón teléfonico de forma idéntica a la que lo hizo en Detour.