Inquietante film sobre cuestiones morales.
Eastwood no se preocupa en dedicarle horas de trabajo a que todo esté meticulosamente en su sitio, su experiencie le es suficiente para hacer su trabajo en la mitad de tiempo que lo harían otros. Sim embargo gasta el tiempo sobrante en exponer su talento, su idea, su filosofía.
La trama es una mera excusa para poder hablarnos de lo que realmente importa, la realidad de la vida; la realidad de como somos.
Este film es como esos libros de filosofía que tras una historia narrativa esconden un mensaje fundamental.
Eastwood te narra la historia de tres amigo que tras un horrible suceso encaminan sus vidas por cauces distintos pero con el nexo de unión del hecho que marco sus vidas. Aún así, los tres siguen su vida en esa misma localidad, la cual llegas a odiar por la putrefacción que Clint introduce en toda la trama con una atmósfera continuamente gris.
Los tres intentan renacer de una vida que se vio truncada por el azar, ese azar que envuelve a todas las scuencias.
Eastwood nos habla de la importancia de cada hecho, de lo relevante que puede ser cada decisión; de lo fundamental que es la infancia para el resto de la vida; y sobre todo de la maldad intrínseca en el ser humano insatisfecho por su realidad.
Nadie es inocente, todos tienen algo que esconder, algo que ha de aliviarse con el sufrir ajeno, con la autoredención.
En definitiva, es un film que te puede hacer pensar horas y horas, y que se vuelve uno de los legados filosóficos más importantes del cine.
spoiler:
Esta obra de arte contiene dos escenas espeluznantes, más allá de la majestuosidad de todo el metraje:
-La secuencia en la que los amigos escriben sus nombres y Dave (Tim Robbins) deja el suyo a medias; símbolo de una vida inacabada por el suceso que le marcará para siempre.
-La conversación en la comisaría sobre el nacimiento de Hitler y la posibilidad de aborto de su madre. Claro manifiesto de la importancia de una decisión.
Estas y otras tantas cosas hacen de Mystic River un film sublime, que se abre camino a golpes morales en el espectador.