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Los modernitos también invaden la pantalla
Hay quien odia a los pijos por... por pijos, claro, quien odia a los hippies por pacifistas, supongo, y quien odia a los gafapastas por pedantes.
Pues bien, yo odio a los modernitos, esa subespecie salida de algún rincón de Razzmatazz que van allí donde sea con sus poses, sus frases paleras y sus discos de Franz Ferdinand pensando que son el no va más, los más guays, los más cools y que, como molan más que nadie, pueden ir reprendiendo a cuantas personas se les crucen haciendo saber que ellos tienen una percepción más amplia sobre música, cine o cuantos artes suburbanos existan, cuanto más underground mejor, aunque no tengan ni puta idea de que hablan y haga dos días que han descubierto qué es en realidad el emo y que Fugazi no es una marca de electrodomésticos. Y Juno forma parte de esa estirpe, aunque aun no haya descubierto que hay atuendos muy chachis como los cinturones de pirámides a juego con bonitos pantalones negros o las diademas rosas y los flequillos cortados con orinal.
Y a mi me irrita, me exaspera y me causa sarpullidos, es por eso que no soporto ni una de las salidas de tono de esa chica tan chupi que es Juno.
Dejando al espécimen, que da nombre al título de la peli, a un lado podría decirse que en "Juno" no hay mucho más: Personajes que hacen y deshacen a su antojo sin saber porque, y que aparecen y desaparecen tan pronto como cambian de ideas para dar juego a un entramado chapucero, liviano y que nadie con dos dedos de frente podría imaginar como verosímil.
Así, si el segundo largometraje de Reitman no es algo que deba ser tomado en serio, deberá ser algo que, supuestamente, debamos tomar en broma, es decir, una comedia. Y ahora es cuando viene la pregunta del millón: ¿Qué narices tiene "Juno" de comedia? Absoluta y rotundamente nada. A no ser que alguien entienda por comedia los lúcidos comentarios de la amiguita de Juno mientras ella les cuenta a sus papis que está embarazada... un partón de morirse, vamos.
Lo único que me gusta dentro de ese submundillo, donde también repelen personajes como los de Garner (puede haber algo más odioso en este planeta?) o la ya mentada amiguita de Juno por motivos más que sobrados, es el piadoso muchacho interpretado por Michael Cera que, de vez en cuando, le pone los puntos sobre las ies a esa chica tan reguay y la deja como lo que es: Una niñata inmadura e incapaz de asumir lo que tiene ante sus narices, exactamente como cualquier modernito de medio pelo, incapaces de asumir que alguien pueda entender más sobre una materia que ellos.
Grandine 
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