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CON SÓLO DECLARARSE JUDÍO, UN ESCRITOR EMPIEZA A SENTIR DISCRIMINACIONES
Película algo extraña, interesante sin lugar a dudas y algo etnocentrista con el judaísmo, a cuyos seguidores presenta como víctimas principales de segregación o trato discriminatorio en EE.UU. Un planteamiento bastante exagerado —claro que hay que comprender que el filme es del año 1947, dos años después de acabada la II G.M. y con el desvelamiento aún fresco por aquel entonces de la matanza horrorosa de millones de judíos en los campos alemanes de exterminio—; al menos visto desde hoy en día nos parece algo extremo el planteamiento del guión, pues la sociedad estadounidense como cualquier otra tiene barreras invisibles, racismo y comportamientos despreciativos hacia muchos colectivos, pero NO son precisamente los judíos los más agraviados. Hay en Norte América muchísimo más anti-indigenismo, anti-negrismo, anti-latinos, anti-comunismo o anti-nipones o personas de ojos rasgados, mucho más que anti-judaísmo (al referirse a esta cuestión de ir contra los judíos lo mejor es emplear el término "anti-judaísmo" y no "antisemitismo", porque semitas son también los árabes, palestinos y otros pueblos del Cercano Oriente por más que la ignorancia común de la gente se crea que semistas sólo son los hebreos).
No obstante, este filme es digno de verse; sobre todo, más que por las lecciones plausibles que ofrece en pro de mitigar el antijudaísmo, lo cual resulta un tanto paternalista y exacerbado, por la buena filmación de las relaciones amorosas o noviazgo entre los personajes de Gregory Peck y Dorothy McGuire, ambos escenificando estupendamente los tira y afloja tan característicos de lo masculino y lo femenino cuando se emparejan por dejar bien atado desde un primer momento quién será el que de los dos lleve los pantalones o el mando en el devenir conyugal.
Fej Delvahe
Fej Delvahe 
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