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EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS.
Hay muy pocas películas en las que hay un "algo" que llega a quitar protagonismo a la narración. Puede ser una brillante interpretación, puede ser la fotografía, un inesperado guión-óscar, puede ser el trabajo de dirección, o hasta puede ser la comida de ayer que te ha sentado mal (¿?).
Y en esta "peli" la tensión se come el film. Y ahí es dónde se marcan las diferencias y los límites de los resultados. El límite que se pone cada película es el mismo con el que merece ser evaluada, y aquí el semáforo esta muy alto, y tal vez sin querelo o no, (que poco me importa)se lo salta.
Yo tengo debilidad por estas cosas, no puedo evitarlo. Me hacen olvidar si los diálogos son estupendos o sólo mediocres, si el final es o no mejorable, si la moraleja está exenta de polémica o si en realidad es una historia hueca. Adoro ese tope casi infinito que consiguen algunas obras. Esta en concreto, me puso los pelos de punta y eso si que es un límite inabarcable.
The Fucker 
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