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Cronenbergdieviech.
Para los que vemos las películas dobladas, los malos con acento extranjero quedan ridículos. Estos son rusos, pero hablan como Radomir Antic, es decir, sin artículos determinados: "Es de vieja escuela. Conose situación"
También que ver a dos maromos de la mafia rusa haciéndose arrumacos, da un poquillo de grima.
Y cómo le gusta la charcutería al tito David, que busca cualquier excusa para ponerle un poquito de Ketchup al plano. Ojalá un día le inviten a un bocata gallinejas y entresijos en las fiestas de Manzanares y se le quitan las ganas de filmar órganos muertos.
Sí, es Londres, pero salvo la escena del Chelsea, apenas uno se da cuenta. No digo que rueden los exteriores en Picadilly Circus, pero una viejecita compartiendo unas pintas con unos hooligans, cuando menos, no es mucho pedir...
Pero lo más rayante es la lectura en off, con vocecita de pena, del motor del film (el diario).
Y lo de siempre con Cronenberg, que cuando salen los títulos de crédito, te preguntas: "¿Ya?"
La práctica totalidad del estrellamen se reparte entre los dedos en la garganta de Viggo y las canciones rusas.
Sines Crupulos 
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