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Irreverencia americana
Resulta que hay una serie que es absolutamente genial, maravillosa y que merece todos los elogios. Se llama "Los Simpson", y, pensándolo bien me parece que es la mejor serie de la historia. Tan fresca e inagotable durante una década (hacer que se mantenga durante diez años una serie es una proeza asombrosa), lógicamente hizo que surgieran plagas de imitadores que no llegaron ni a hacerla sombra. La única que fue capaz de tocarla fue "Padre de familia".
Comenzando por tener en cuenta que es poco más que un plagio de "Los Simpson" ya es empezar mal. Pero ésto pronto se olvida, ya que con su peculiar humor consigue que me ría hasta que me duela. Risas y risas temporada tras temporada. Mi admiración a esta gran serie llegó hasta el punto de que la consideré hasta mejor que "Los Simpson".
Mi admiración durante cuatro temporadas fue absoluta, era un placer tener esos veinte minutos de evasión total, que conseguían darme un poco de felicidad, con un arma tan noble como es el humor. Pero todo lo que sube acaba cayendo. Llegó la quinta temporada y todo se volvió gris de repente, como un chasquido, la serie decayó desde el primer capítulo hasta extremos lamentables, en la que su afilado y, siempre ingenioso humor, se volvió gratuito, fácil, sin la chispa que la hizo única. Por supuesto que hubo espejismos como gags que recordaban a sus mejores momentos, y un capítulo impagable, "El estrangulador de gordos" que era un retorno a la originalidad, pero ya quedan pocas ideas en la serie, hasta el punto que vuelven a utilizar gags de anteriores episodios.
Nos quedan pues todos los capítulos de cuatro largas temporadas que he disfrutado con una devoción completa, y que, por supuesto, justifican la extendida opinión de que es divertidísima. Echaré de menos a ese gordo completamente imbécil que es Peter, al parlante, pedante y entrañable perro que es Brian y al bebé sádico y megalómano que es Stewie. Desde luego esta serie no ha hecho nada más que manchar el trono de "Los Simpson", pero os aseguro que es una mancha de las que no se quitan.
+: La absoluta falta de respeto por todo (cuando no se convierte en putadas de las que la serie a veces tiende a pecar), las situaciones absurdas que se vuelven completamente efectivas y la dificultad que entraña hacer reír en todos y cada uno de los capítulos (menos de la quinta temporada claro).
-: Ser una copia de "Los Simpson" y, sobre todo, decaer de una manera intolerable en la última temporada, en la que no queda ni huella de la frescura de antaño, y que demuestra una dolorosa pobreza de ideas.
GVD 
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