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CARETA
Nunca mejor aplicado este título con intenciones peyorativas. Un film con claros fines comerciales, con una estética destacable, pero sin un guión que le dé una base sólida. Aclarando, antes que nada, que el cine de superhéroes no es lo mío, diré que su argumento no es llevado con seguridad por el director, que se preocupa al mismo tiempo por ser fiel a la idea del cómic de B. Kane y por no aburrir a la audiencia. Si bien Batman es el superhéroe al que más respeto, y cuya historia me parece fascinante, éste me deja mucho que desear.
Me sorprende el contraste tan marcado que hay entre el guión (francamente pobre), y el guión exclusivo del Jocker. Y no es solamente en sus parlamentos, sino que este personaje sobresale del resto en cuanto a originalidad, personalidad, fidelidad al cómic y, por supuesto, interpretación.
A pesar de que no vemos al mejor Nicholson, no hay duda de que es un papel que se ajusta muy bien a sus maneras de actuar y a sus innatas expresiones. Fue el mejor, sin duda, de todo el reparto, y el único que, como dije, parecía tener un guionista aparte. Debemos toparnos en esta cinta con un lamentable Michael Keaton; flojo, inexpresivo, una gran nada. Una muy poco natural Basinger y un puñado de gente que sólo aparecen unos minutos completan un reparto para el olvido, los restos de un cielo cubierto de niebla en el que sólo brilla una estrella (la de Jack Palance de a ratos se enciende).
No podemos decir lo mismo de la puesta en escena, la fotografía, el gran trabajo de escenografía y ambientación. Todo esto fue puro Burton, y el enfoque del guión (ambientar una historia de héroes y villanos en la más gótica de las ciudades) indicaba que sólo este director podría hacerse cargo del proyecto. El resultado, en general, no es más que mediocre. Burton, a pesar de los visos innegables de su personalidad a la hora de dirigir, nos regala un Batman tan vacío como creído; por momentos se deja ver cierta timidez, pero no tarda en resurgir el canchero que lleva dentro el murciélago, de pie delante de su propio coche, que viene pronto a atropellarlo y frena en el momento justo, ante la horrorizada mirada de la rubia enamorada del encapotado. Éste y otros detalles igualmente evitables llevan a que el espectador no se encariñe con el personaje. Por otro lado, Burton parece empeñado en hacer que Batman vuele, y se vale de una innumerable cantidad de ganchos e hilos de coser, con lo cual nos acercamos peligrosamente al innombrable superhéroe arácnido.
En definitiva, un proyecto regular, si bien algo entretenido y muy taquillero. El único Oscar que obtuvo (Mejor Dirección Artística) no es injusto, puesto que es el punto más fuerte de la cinta.
LO PEOR: La penosa actuación de Keaton. El Batman más careta que puede haber.
LO MEJOR: La ambientación. El talento inherente en la personalidad de Burton, que se nota a pesar de lo flojo del proyecto. La música de Elfman.
LEANDRO PINTO 
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