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Papel de regalo II
Volvemos a debatir hasta que punto es importante los alardes técnicos respecto a la historia que nos quieren contar. Yo no voy a dividir la historia en tres. Ya lo hizo antes mucha gente y con suficiente talento. Voy a dividir esta película en dos:
1. El explosivo inicio: Joe Wright saca los apuntes de clase, se codea con grandes profesionales y nos plasma un inicio y presentación de personajes prodigioso. Resuena aún en mi cabeza quizá, la mejor banda sonora de este año. Su música está implicada con la trama hasta el punto de enlazar escenas, hasta el punto de quedar indivisibles y deslumbrarme con cada nota. Dario Marianelli es uno de los grandes o al menos lo es para mí, desde hoy mismo.
Wright nos muestra la primera escena juntos de Knightley y McAvoy desde la distancia. E incluso a través de la ventana, saltan chispas sin oír siquiera un susurro de sus labios. Consiguen transmitirnos fuego en una escena en la que Keira sale casi desnuda (igual tampoco es muy difícil).
No sé cuanto dura esta primera parte, hasta que la separación hace su intervención. No miré el reloj, no me aburría y disfrutaba incluso con cada interpretación. Todos dando lo mejor, todos convenciéndome de esta historia.
2. Mambrú se fue a la guerra: ¡qué dolor, qué dolor, qué pena! Aquí la historia desaparece. Aquí desaparecen también mis ganas de seguir los enredos de cámara y fotografía de Wrigth&cia. Llega un momento en que me doy cuanta que lleva casi veinte minutos y no me ha contado nada. Nada. La historia no avanza, los personajes quedan mudos, sólo la cámara de Joe Wright parece hablar con una gran fotografía y puesta en escena. Se olvidan de algo tan fundamental como el guión, como dotar a los personajes de una evolución sincera, sin trompicones.
Incluso tanto lirismo en la cámara de Wright me parece obsceno, me molesta en exceso. Empiezo a verle demasiada falsedad. ¿De verdad había una noria en aquellas frías playas francesas? Ese tan comentado plano secuencia de la playa consiguió ponerme nervioso. Y acabó cabreándome tanto ir y venir en el tiempo, tanto chantaje emocional.
El final es triste (no me refiero al devenir de la historia) me refiero al final en si. Vale, es una adaptación de una novela… pues el final de la novela es patético. Menuda tomadura de pelo.
Wrigth puede tener talento, pero le queda que aprender lo más importante: cuidar la historia.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Mambrú se fue a la guerra,
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!
Mambrú se fue a la guerra,
no sé cuándo vendrá.
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
No sé cuándo vendrá.
¿Vendrá para la Pascua?
¡Qué dolor, qué dolor, qué pena!
¿Vendrá para la Pascua
o por la Trinidad?
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
O por la Trinidad.
La Trinidad se pasa,
¡qué dolor, qué dolor qué pena!
La Trinidad se pasa,
Mambrú no vuelve más.
Por allí viene un paje,
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!
Por allí viene un paje,
¿Qué noticias traerá?
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
¿Qué noticias traerá?
-Las noticias que traigo,
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!
-Las noticias que traigo,
¡dan ganas de llorar!
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
Dan ganas de llorar!
Mambrú ha muerto en guerra.
¡Qué dolor, qué dolor, qué pena!
Mambrú ha muerto en guerra,
y yo le fui a enterrar.
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
Y yo le fui a enterrar!
Con cuatro oficiales
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!
Con cuatro oficiales
y un cura sacristán.
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
Y un cura sacristán.
Encima de la tumba
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!
Encima de la tumba
los pajaritos van,
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
Los pajaritos van,
cantando el pío, pío,
¡Ah, ah, ah, ah, ah, ah!
Cantando el pío, pío
el pío, pío, pa.
Chago77 
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