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Espero que en la siguiente, mueran
No puedo echarme ahora las manos a la cabeza porque nadie me puso una pistola en la nuca para tragarme semejante salvajada. Sí, sabía muy bien que es lo que me esperaba, y aún así quise verla.
¿Contentos los defensores de esta "película"?, pues ahora, me toca opinar como lo haría con cualquier otra cinta.
Estos burros que exponen su cuerpo y su *honra a un machaque constante, sin ningún ápice de respeto a la vida, ya sea la propia o la ajena, dieron con el filón de oro; hacemos el tarado como siempre, pero inmortalizándolo. Y premio. No sólo, incomprensiblemente se divirtieron, sino que gozaron de fama y dinero.
Y luego, salen gilipollas hasta por debajo de las piedras, que quieren imitar a los amigos de la muerte; pero en plan cabrones, porque al menos éstos de la película se mutilan entre ellos. Los imitadores se dedican a grabar con el móvil una buena hostia a un indigente, a un chiquillo, o a un señor con edad ya más que respetable. Y se lo pasan bomba... pero bueno; ese es el mundo en el que nos tocó vivir.
Película con ningún valor, ningún respeto, sin escrúpulos, sin dos dedos de frente, pero con muchos vómitos. Educativa cien por cien.
Nota. Uno se para a pensar, y percata con impotencia lo tramposo del destino: Idiotas jugándose el tipo entre risas y más risas, y aún les queda vida para hacer una secuela. Sinenvargo; un padre de familia sale una mañana a ganarse el pan de sus hijos, y pierde la vida en el camino. Se ve a diario.
*(Me refiero a la honra espiritual; no soy del que llama honra a la polla)
JuanCádiz 
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