Lo que se cuenta en una película, un texto o un cuadro tiene un límite, que son los títulos de crédito, el espacio escrito y el borde del lienzo, respectivamente. En cambio, lo que no se cuenta no tiene límites. La dificultad está en conseguir que eso que no se dice tome cuerpo, esto es, crear una presencia a través de una ausencia, que es principalmente un trabajo de evocación.
Sin embargo, como se ha dicho, esta presencia no tiene entidad física, sólida y (de)mostrable en la obra de arte, sino que toma cuerpo únicamente en la mente del espectador. Nace pues a través de una experiencia. La obra de arte en ningún caso se mide al peso, su dimensión será únicamente la otorgada por el espectador, que debe adoptar una actitud activa, porque él es el creador de la emoción, y el artista únicamente el evocador.
Veamos un momento de "Terciopelo azul".
spoiler:
Kyle y Laura se encuentran por primera vez, su aspecto es de chicos buenos y aseados, y charlan un rato sobre temas comodín, el instituto, la rutina, etc. La cámara los enfoca de frente y a medio cuerpo, y los sigue a su ritmo con un apacible travelling hacia atrás. En un momento, Kyle le pregunta a la chica qué sabe “de la oreja”. Sus actitudes siguen siendo cordiales y relajadas. Laura comienza a decir cosas relacionadas con “la oreja”: su habitación está encima del despacho de su padre, y allí ha “oído algo”. De pronto, casi sin avisar, el punto de vista cambia: ahora la cámara se sitúa en el punto de los chicos, en lugar de ir hacia atrás, avanza, y nos muestra lo que ellos ven, o lo que deberían ver si prestasen atención: la noche y los árboles. Laura menciona una cantante, su casa está cerca de la de Kyle... La escena termina con el plano original, con Kyle bromeando sobre los extraños andares de las gallinas.
Ahora toca coger la cinta y verla.