Entre tanto film delirante, digital y explosivo que nos llega de USA, no está mal que de vez en cuando nos venga una intriga algo más clásica, con el esfuerzo de un argumento que pretende ser inteligente y a ratos lo es, y rodada de manera austera.
Quizá no sea una obra maestra, pero el personaje principal interpretado por Anthony Hopskins, se guarda durante toda la cinta un as en la manga, el truco final y a ver quién es el guapo espectador que lo descubre antes del final de la peli;
Y quizá tenga también los ingredientes del cine de suspense que tantas veces hayamos visto, pero resulta un producto serio, honesto, de trama coherente (todo lo coherente que puede ser una peli americana de asesinos y polis, señores, no nos engañemos) y por supuesto, con buenas interpretaciones de sus protagonistas, como no podía ser de otra manera tratándose de actores anglosajones.
Recomendable para pasar un buen rato de cine, un domingo por la tarde.
spoiler:
Un poco repetitivo que el abogado se pase la película manoseándo su teléfono móvil solo para que el espectador se familiarice con el mismo, con objeto del truquito final de la confusión de móviles.