Lo que tenemos aquí es un vibrante thriller de principio a fin que quizás por tener algunas cosillas demasiado sujetas con alfileres no ha podido llegar a la categoría de obra maestra. Son bastantes las escenas que brillan con luz propia y que merecen permanecer en la memoria del aficionado medio al cine de suspense como la repentina desaparición con esa maleta arrastrándose por el suelo o esas escaladas por tejados parisinos muy bien sujetas por una convincente banda sonora. Aunque el resultado final pueda ser objeto de una gran diversidad de opiniones lo cierto es que Polanski cumple a rajatabla una de las directrices básicas del género: crear suspense a partir de personajes de la vida cotidiana, una apuesta que bien llevada como en este caso, termina resultando ganadora.
spoiler:
La primera parte es tan excelente y hecha con tanta maestría que solamente tiene la pega de eclipsar por completo a la segunda. El espectador se mantiene en vilo durante esa primera parte observando la infatigable búsqueda de Ford por calles, bares, gimnasios, comisarías y domicilios de todo París teniendo entre manos un posible secuestro que sólo él cree posible y una misteriosa maleta que de alguna manera parece ser la clave de todo. Se consigue que nos identifiquemos muy rápidamente con su humana y lógica forma de actuar ante un cúmulo de grandes adversidades, la mayor de ellas estar en un país extranjero cuya lengua no habla a la par que la angustia, cada vez mayor, le hace perder los nervios en más de una ocasión.
Pero más tarde se comete un error: hacer que el solucionar un conflicto internacional pase a ser el tema principal de la película provocando que el espectador traslade inconscientemente a un segundo plano la búsqueda de su esposa, y si a todo ello le añadimos algunas escenas de dudosa credibilidad (los tipos que acosan a Michelle resultan ser policías infiltrados que lo estropean todo, ella misma solo vela por su dinero cuando debería estar más preocupada por salvar su vida, la figurita de la estatua de la libertad permanece toda la noche en un tejado sin moverse de ahí cuando en realidad no hacía ninguna falta y tampoco era necesario ningún baile atrevido en un establecimiento en el que deben tener una cita con un futuro señor de la guerra) nos quedamos con un trabajo muy bien empezado pero que podría haber sido mejor rematado al final.
Como resultado global sigue resultando una recomendable elección a la hora de pasar un rato entretenido. Véanla si pueden.