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Una crítica muy directa
De nuevo Hulot enfrentándose a un ambiente que no le pertenece. El desgarbado personaje nos sirve de guía en una crítica ácida a la sociedad moderna, Tati la ridiculiza y la compara con la calidez y la existencia mucho más “auténtica” del humilde barrio de Hulot, con su casa, el mercado, los perros, los niños haciendo travesuras.... Una crítica obvia, descarnada, sin sutilezas.
El diálogo tiene aquí más peso que, por ejemplo, en las "vaciones de...", aunque la imagen, la mímica sigue siendo lo primordial (sobre todo al final cuando la vena slapstick sale ya sin contención alguna)
La película creo que ha envejecido peor que otras de sus cintas y a ratos se hace un poco pesada (su metraje aunque no llega a las dos horas es excesivo para una película de estas características). Pese a todo es un auténtico espectáculo que nadie debería perderse.
Bloomsday 
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