|
El mal frente al mal
Estamos sin ningún género de duda ante la obra maestra del género terrorífico, quizá sea porque el protagonista de la película sea el mismo miedo, el causante de lo malo, del temor; el demonio. Basándose en una novela, basada en hechos reales, de William Meter Blatty, William Fredelink hace toda una reflexión de una temática que es e por sí difícil de plantear y de llevar a la pantalla, pero Fredelink lo consigue sin caer demasiado en exhibicionismo gratuito.
Hay que destacar a un plantel de actores donde están todos ellos soberbios, primeramente a Max Von Sydon que interpreta a su personaje con una realidad casi pasmosa. A Ellen Brustin en esta sin duda una de sus mejores interpretaciones. A Jason Millar en la piel de un personaje muy complejo y difícil de interpretar. Y a Linda Blair, de la que yo diría que hizo aquí el único papel bueno de toda su filmografía que vendría después.
Yo creo que la película nos ofrece una visión muy correcta, teológicamente hablando, de lo que es un exorcismo y de lo que es una posesión. Por ejemplo las indicaciones que hace el padre Merrin antes de comenzar el exorcismo son muy correctas según el ritual original; “es importante evitar todo dialogo con el demonio, es un mentiroso, y mezclará mentiras con verdades para atacarnos, su ataque es psicológico Damián, y muy fuerte, así que no le escuche.”
Es una película que plantea el tema del mal con una seriedad y corrección teológica que es inusual en este tipo de género en el que se tiende más a fantasear. Es de total concordancia el presentar al demonio como el padre de la mentira y también es correcto como se nos presenta su modo de actuar, utilizando a las personas por medio de la obsesión y manipulando recuerdos y sentimientos ajenos para hacer daño o engañar.
En la edición de “el montaje del director”, en la que hay que decir que el doblaje que le pusieron perdió bastante calidad con respecto al anterior, se incluyen unas escenas, entre otras, muy significativas, por ejemplo cuando Merrin y Karras descansan sentados en las escaleras y Merrin da en la clave en lo referente al objetivo del mal; “lo que quiere es que desesperemos, que nos veamos como animales, que perdamos la fe en la posibilidad de que Dios puede amarnos.”
Es también de destacar la banda sonora y los decorados que son portentosos y dan un clima de terror como nunca se ha visto. En definitiva un obra maestra que nos presenta de un modo correcto el tema del mal y del bien.
Oscar 
|