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Cuando se unen dos colosos
Prodigiosa dirección, portentoso guión y magistral interpretación. No cabía esperar menos de una reunión Allen-Penn. El personaje del guitarrista genial, inseguro y caprichoso, es retratado de forma soberbia por aquel que durante muchos años sólo fué conocido por ser el marido (y el ex-marido) de Madonna. Que malas son las gentes y las envidias.
Respecto a lo demás, la señorita Morton asombra con un papelazo basado tan sólo en miradas y gestos (no añadiré que tiene una carita angelical, aunque acabo de hacerlo), la ambientación es magnífica, la fotografía posee momentos de una belleza notable, y la banda sonora... ¡ay, la banda sonora!: sencillamente monumental.
Con momentos hilarantes, la historia del hombre que podría haber llegado a serlo todo, pero que se perdió en el camino por culpa de su inseguridad y sus errores, se nos narra como un falso documental monográfico, algo que ya ha hecho en varias ocasiones el señor Allen.
Como comentario para ampliar información, el tal Django Reindhart era gitano, como se dice muchas veces en el film: pero algo que se obvía, y que hubiera sido el dato definitivo para comprender hasta que punto era admirable, es que desde los 18 años solo tenía tres dedos en la mano izquierda, era analfabeto, y no sabía leer partituras.
Recomendable por ser muy entretenida, por divertir, por contar una historia con fondos muy tristes de manera alegre, por ver al señor Penn demostrando aptitudes, y por poseer una banda sonora exquisita.
Kingo 
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