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Buena y barata, ni falta le hace ser bonita.
Porque todos deberíamos saber ya que un gran presupuesto puede condicionar el producto, pero ni mucho menos es imprescindible para hacer buen cine.
Poco puedo añadir a las críticas ya vertidas. Esta película, descubierta de manera fortuita en una emisión televisiva de madrugada, representa para mi un claro ejemplo de película sólida pese a los medios limitados: buen guión, buena narración y personajes creíbles en un drama duro y por momentos realmente incómodo de presenciar.
En el polo negativo, la austeridad en los medios y la adscripción al movimiento Dogma 95 provoca en la película efectos negativos, como el continuo movimiento de cámara, que como espectador no puedo calificar más que de innecesario y molesto. Personalmente, sigo sin entender qué aporta exactamente a una película lo de tener que rodar permanentemente cámara en mano sin uso de apoyo. La impresión de estar presenciando un video casero de alguien hasta arriba de cafeína no hace sino ensuciar la narración y abstraer continuamente al espectador de la historia que presencia.
Strider 
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