Una película magistral, una obra de arte en el sentido estético y en el sentido filosófico. Que alcanza al espectador, coge su corazon y lo junta con su cerebro. El cerebro siente la opresión del determinismo, el corazón siente el placer de una libertad ficticia. ¿Quién gana?
spoiler:
El destino es susurrado en la voz de un hombre. Desesperado en un inicio, más por miedo a lo desconocido que por volverse loco, busca alguna explicación. Poco a poco, va aceptando la realidad de esa voz y su certeza inevitable. El hombre va a morir, pronto y ya está decidido. Esto que equivale a la aceptación inevitable del destino propio, del camino irrevocable, del determinismo vital que paradójicamente resulta liberador. Este conocimiento arranca a este hombre de las fauces de una vida opresiva y previsible para llevarle a otra en la que el guión ya está escrito. Con una diferencia, de la segunda él sabe que es el guión que desea para su propia vida. Y toma así una decisión a medio camino entre la resignación y la libertad de ser actores de la vida deseada, del guión propio.