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Territorio prohibido
Dirigida por Rodrigo Plá y coproducida entre México y España, el film nos traslada a un especial barrio residencial mexicano que parece más bien una fortaleza, rodeada de muros, con cámaras de seguridad y vigilantes privados que preservan a un grupo de privilegiados de las miserias del exterior.
Sin embargo, unos jóvenes ladrones conseguirán burlar la seguridad de dicho barrio consiguiendo que sus habitantes vivan en un clima de terror y casi de angustia al saber que hay un extraño suelto por su barrio.
El director nos ofrece, en forma de “thriller“ esta historia en la que subyace un claro trasfondo de denuncia. No sólo acerca de las desigualdades económicas, contado en un plano más general (nos habla de un barrio mexicano, pero podría ser perfectamente uno de nuestro país o de cualquier parte del mundo), sino acerca de la seguridad en general. Parece que la solución de los ricos, o más acomodados es aislarse para sentirse seguros y olvidarse del mundo que le rodea, creando una especie mundo propio, con sus propias reglas, que nada tienen que ver con el mundo real. De hecho ni quieren tener nada que ver ni toleran la presencia de personas de ese mundo.
Si bien, el film tiene ciertos aspectos que podrían recordar a “M el vampiro de Dusseldorf“, en realidad el film está más cercano a la película “El bosque“ de M. Night Shyamalan, pero aunque el punto de partida es similar (una comunidad que voluntariamente se recluye para sentirse segura), las motivaciones y los resultados son bien diferentes en cada una. Sin duda alguna, en este mundo post 11-S, parece que estamos dispuestos a perder nuestros propios derechos para sentirnos seguros. Aunque sea una seguridad artificial
Esa artificialidad es la que denuncia el director, grácias a un reparto prácticamente coral en el nadie sobresale más de la cuenta (aunque el personaje de Maribel Verdú es de los que más presencia parecen tener), pero que todos están magníficos y creibles, cada uno mostrando los diferentes matices que se les supone a una colectividad, y por ello siendo perfectamente creibles sus interpretaciones.
Mención también para una dirección más que notable, haciendo circular por encima de estos argumentos una aparente cinta de suspense, perfectamente planificada, para conseguir el suspense deseado y el impacto a veces, utilizando para ello la cámara al hombro o las mismas cámaras de seguridad del barrio consiguiendo mantenernos en vilo, y todo ello narrado de forma rápida y concisa. Un director a tener en cuenta para el futuro.
manulynk 
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