|
Más difícil todavia
Parecería increíble que pudiera haber algo peor que una película de Amenábar. Pero sí. Mateo Gil, uno de sus colaboradores, debió de pasarse un rato por un ministerio, quizás le colocaron una subvención y es de imaginar que se vio en el brete de gastársela.
¿Qué hacer? Pues viajecito a Sevilla y entre manzanilla y manzanilla, zas, la inspiración: un thriller policiaco en plenita Semana Santa con pistola láser y mucha filosofía existencial. Algo que la humanidad necesitaba. Si se hubiera ido a Pamplona, entre pacharán y pacharán, seguro que nos habría deslumbrado con la verdad oculta de la calle Estafeta.
En fin, si un director rodara las motivaciones de una panda de niños persiguiéndose en una piscina con sus pistolas de agua el resultado no sería tan descorazonador.
De nuevo el cine español nos obliga a enfrentarnos con la eterna cuestión, ¿por qué a mí? Patética.
Rafa 
|