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Fácil de ver... y de olvidar
Obviando el hecho de que casi todas las películas de demonios y ángeles me parecen absurdas de base, y ésta no es una excepción (por momentos recuerda a ésa bazofia llamada El fin de los días), Constantine es una cinta muy entretenida e indudablemente divertida. Poco importa que las explicaciones que dan a los fenómenos demoniacos sean risibles (sí, ya sé que la cosa es de ciencia ficción, y que éste género es muy "fantástico" de por sí, pero hay unos límites ¿no? O debería haberlos). Poco importa que el clímax final sea confuso, que lo dejen abierto ¿para una posible secuela? y que Peter Stormare dé mucha risa como Lucifer. Es una de esas películas, todo sea dicho, un poco malas, pero que te salvan una tarde aburrida y además te divierten bastante. Encima hace acto de presencia Rachel Weisz, una de las mejores actrices del momento, insuflando vida y entusiasmo a un personaje que en manos de una intérprete menos talentosa habría sido solamente la chica de la película. Es sin duda lo mejor de una producción efectiva que, eso sí, en algunos momentos parece creerse más profunda e "importante" de lo que su guión le permite.
Lo mejor: Rachel Weisz, demostrando que para una excelente actriz no hay papel malo que valga.
Lo peor: Ya que (¡oh, milagro!) Keanu Reeves no molesta tanto como de costumbre, destaco las pésimas apariciones del citado Stormare y Tilda Swinton. Por no hablar de la "profundidad" del guión en algunos momentos, que es algo así como una suma entre La profecía, Blade, El exorcista y Van Helsing.
Sibila de Delfos 
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