Hablar de western es hablar de Eastwood, quien encarnó al pistolero más famoso del recordado Spaguetti Western, vuelve a personificar al personaje frío, calculador que nada lo altera y que despacha cadáveres a placer. Esta película es un verdadero reencuentro con el ya agonizante género, que dio grandes frutos en las dos décadas anteriores, sin embargo Eastwood nos mostró su casta de buen aprendiz al lanzarse en este proyecto y de una forma más que satisfactoria. Ya sabemos las características del extraño forastero, rápido con la pistola, de pocas palabras, frío como el hielo y rápido también con... las mujeres. Pero creo que todo esto es parte, pero no la esencia del argumento, sino la manera en que resuelve "ayudar" a los habitantes del pueblo de "Lago", sacando dentro de cada uno de ellos su verdadero rostro, el de traidores, mentirosos y cobardes. Los hace sentir miserables coronando al enano como Sheriff y Alcalde como máxima humillación.
El forastero no es un salvador... es casi un verdugo de los cobardes.
spoiler:
Me quedo con la escena del látigo, con el fuego al fondo, edificios rojos y la silueta del forastero.