Scorsese es el autor de esta sencilla cinta lejos de los fastos artísticos y técnicos de su taller, pero no siendo empero obstáculo para resaltar esta cinta como una de las más divertidas ocurrencias jamás filmadas por director alguno, y más de las dimensiones de este mostruo.
"Jo, que noche" es un alarde ingenioso de locura, que sirve a su vez como pretexto para retratar líbremente la fauna nocturna Neo Yorkina.
Desde que Paul (desconocido para mí Griffin Dunne) aparece por vez primera en pantalla enseñando a un becario las anodinas tareas de registrar un archivo con la primaria informática de los 80, la sabia cámara del maestro nos adentra de lleno en una especie de ensoñación que con el transcurrir del metraje adquirirá un vertiginoso ritmo de filmación.
Scorsese firma esta película pero no con las dudas que al principio puede concitar su visionado, esto es, la de cumplir expediente, sino más bien con las sanas intenciones de hacer pasar un divertido rato al espectador sin perder en ningún momento ni un sólo ápice de esfuerzo artístico para deleite y gozo de sus innumerables admiradores.
¿Qué se puede desencadenar en una sola noche y a raiz de un encuentro fortuito de nuestro protagonista Paul con una desconocida en el interior de una pizzeria y mientras éste está leyendo un libro de Henry miller, "Trópico de Cancer"?.
PASEN Y VEAN.
Algo más que una simple y buena película.
spoiler:
Son las 23:35 p.m y Paul decide visitar esa misma noche a la desconocida Marcy (espléndida Rosanna Arquette) que acaba de conocer en la pizzeria de abajo de su casa. Su ex marido era un fanático del libro el "Mago de Oz" de Frank L. Baum y estaba tan obsesionado que cada vez que hacían el amor, éste prorrumpía en delirios del tipo: "... ríndete Dorothy..." (desternillante secuencia).
Marcy vive en un ático propiedad de su novio, el dueño del bar La terminal, y junto a su compañera de piso, Kiki Richards (espléndida a sí mismo una jovencísima Linda Fiorentino),una aspirante a artista que esculpe figuras de yeso revestidas de billetes de 20 dólares y posapapeles de buñuelos de yeso.
Marcy tiene secuelas psicológicas porque uno de sus ex-novios la violó aunque ella casi ni se dio cuenta porque estaba dormida, y es por ello que desde entonces toma una serie de medicamentos bastante nocivos para su salud metal.
Inolvidables secuencias de Paul en el disco-pub Berlín custodiado por un armario empotrado y que le hace esperar por no llevar cresta acorde con la clientela punk de esa noche. Otro día se tratará de hacer allí una fiesta con un tono conceptual.
Una camarera de la Terminal que odia su trabajo y que se hace expulsar esa misma noche.
Una vendedora ambulante (con furgoneta) de helados.
Dos simpáticos ladronzuelos que se pasan la noche allanando las moradas de todo el personal descuidado, motivo por el cual y debido también a una confusión Paul será encrucijado por todo el vecindario.
PARA NO PERDERSE.