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Sombría y fascinante parábola
Al arrancar el film aparecen dos frases que determinan y dan el sentido al film: una de ellas toma a la pelota de tenis cómo metáfora para definir la suerte( la pelota al llegar a la red puede caer de un lado o del otro, haciendo perder o ganar) y la otra dice textualmente que es incrible la cantidad de cosas sobre las que no tenemos control. Con estas frases arranca el film más sombrío, oscuro y fascinante del maestro Woody Allen en su excepocional carrera.
En este cuento moral sobre la ambición, el poder y ante todo la suerte de los hombres, la historia no podía ser más simple: Chris Wilton es el típico trepador que se engancha con la hija de unos millonarios londinenses y con esto entra en su círculo, teniendo un trabajo acomodado y ante todo status. En su camino se cruza Nola, la novia de su cuñado con la que vivirá un affaire, que empieza apasionadamente y se irá retorciendo poco a poco.
En esta trama muy simple, Allen nos hace notar innumerables conductas humanas de hoy en día, manifestadas en Chris: la ambición desmedida de todo tipo( económica, social y sexual) y la necesidad de escalar alto, la imporatancia del dinero y el status y la inconformidad y la hipocresía humana. Cargado de mensajes de insoslayable sabiduría, Allen nos dá un retarto pesimista, sombrío y cargado de un erotismo espeso, todo un tema que se atreve a retratar.
Cuesta a veces creer que este Allen detrás de las cámaras, el humor es escaso y el que hay es muy negro, la banda sónora es muy trágica y no alegre, y el escenario es Londres y no su amada New York. Aún asi su trabajo inmeso de direccion y en el magistral guión, se deja ver.
El elenco es admirable tambíen:Johnatan Ryss Meyers combina encanto, misterio y morbo como su Chris lo pedía, pero es aqui una brillante Scarlett Johanson el plato fuerte, sus apariciones nos muestran una belleza y seducción explosiva y nos dejan también ver la gran actriz que es, merecía mínimo una nominación al Oscar por su papel de Nola. A ellos se le suman los muy solventes Emily Mortimer y Brian Cox.
Sombría y fascinante parábola de las acciones humanas, sumado al papel de la suerte y el azar, que facilitan en muchos casos el ascenso social tan ansiado por esa garrapata implacable de Chris Wilton.
esteban_trivi
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