|
dulce, pero sin empalagos
Es una película fenomenal, que discurre con lentitud hacia un no se dónde, pero cuando se llega se reconoce. En el inicio de la película, la escasez de diálogos genera una gigantesca expectación sobre el porqué de la importancia que se le ha dado a esta película en la crítica mundial; pero paso a paso, sin sobresaltos, uno se encuentra sumergido en el mundo de proezas y angustias que realiza esa pobre viejecita para salvar a su campeón.
Se trata de una belleza sutil, que no explicita los sentimientos sino que introduce al público en ellos. Con eso basta para superrecomendarla
Ricardo (Colombia)
Ricardo 
|