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Los viejos trapos sucios y los nuevos sucios trapos.
La tensión del reencuentro, la imborrable marca del pasado, las ataduras del matrimonio, la rebeldía del amor, la dificultad de sobreponerse a los golpes del destino... todo eso y más es Septiembre.
"-Todo lo que ocurre en este universo es violento y puramente fortuito" se nos dice en una escena puntual de la película; y es esa sentencia la que permanece en la mente del espectador a medida que ve con una mirada casi voyeuristica la forma en la que se van desarrollando los acontecimientos en esa casa familiar "perdida" en medio del campo donde Lane suele recibir a sus familiares y conocidos cada vez que deciden tomarse unas vacaciones y refugiarse del ruidoso caos del mundo.
Esta vez Allen nos sitúa en la despedida inminente, en la separación irremediable; cuando Agosto está expirando y pronto llegará el "nos veremos pronto" o el simple "adiós"; es en ese justo momento donde veremos florecer los sentimientos encontrados de todos los habitantes que han estado compartiendo techo, descanso y vivencias durante cierto tiempo. De ahí es donde parte Septiembre, así que las tensiones familiares y los sentimientos a flor de piel están presentes en la atmósfera desde el primer minuto haciendo de su historia un tenso drama donde la presión crece irremediablemente a medida que se acerca la despedida. Una tensión que lógicamente derivará en reacciones; en unas reacciones tan viscerales como inevitables, en unas situaciones que parecen obedecer a esa ley universal que nos sugieren en el momento al que antes me referí en el párrafo anterior.
Una olla a punto de explotar; eso es Septiembre. Una familia que se encuentra (o se tropieza consigo misma) en unas vacaciones en la que la aparente normalidad solo es una superficie frágil e hipócrita.
Pero aunque la película tenga ese atractivo componente, que es la tensión, y además tenga más virtudes que sumar como son una crepuscular fotografía, un buen trabajo en la creación de los personajes, o algunas escenas en concreto, la verdad es que hay algo que falla en ella.; no sé si es que quizás peca de reiterativa, o que es demasiado dramática en ocasiones, pero el caso es que me resultó difícil engancharme a ella. Lo que está claro es que algo le falla a Septiembre, y no sé si el problema reside en su desarrollo o en el uso de un tono que a veces cae en el melodrama... Sin duda el desenlace arregla un poco la cosa, pero en general la película se me queda corta, así que le dejo un 5 y pico de nota.
En mi opinión es de las cintas más flojitas que he visto hasta ahora de Allen, pero eso no quiere decir que no sea una cinta más que correcta ni medianamente recomendable. Por eso mismo, sepan que quedan invitados de la mano del neoyorquino a ejercer durante casi hora y media de Voyeurs. Y quién sabe; lo mismo la disfrutais más que yo...
Pues nada; ya leeré las impresiones que se vayan redactando. Un saludo.
HEIFER 
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