Lo más importante de todo es "romper" con el espíritu de la original. Esa es la premisa que están siguiendo la mayoría de los remakes (por no decir todos) de los clásicos -para bien o para mal- del cine de terror. Y de esto Rob Zombie ha demostrado saber un rato.
Siempre hay que hacer lo contrario de lo que se hizo en el film a "remakear". Si en la original el malo es la "reencarnación" del mal, que mata sin nigún motivo aparente o que no se nos muestra en absoluto; en nuestra revisión de la historia, nos inventaremos una familia excéntrica y marginal con un hijo acomplejado, sin afectos y (lo más importante) con traumas y problemas psíquicos. Normal que de mayor se dedique a matar.
Ahora vayamos a la forma de matar. Nuestro chico, en la original, se ocultaba y escondía; se jugaba en el film con las sombras. Era un terror basado en la ambientación, más psicológico que de gritos. Se creaba la atmósfera perfecta para que nos asustaramos de verdad. Nosotros, en cambio, pasamos de todo eso y buscamos un psicópata tipo "Viernes 13", mucha sangre y muchos gritos. Se acabó el jugar con el ambiente para dedicarnos a acuchillar a todo el que se nos pone por delante.
spoiler:
Por último, pero igual de trascendente, tenemos que asegurarnos de que, en el fondo, nuestro chico no quiere hacer daño. ¡Sí es sólo una persona atormentada por lo sufrido durante su niñez! no es culpa suya. Hay que olvidarse del psicópata sin remordimientos ni compasión. Lo que se lleva ahora es un punto de bondad que salve a la chica en el último suspiro y nuestro chico no quede como un malvado, sino como lo que es, una persona que ha sufrido mucho.