Viggo Mortensen y yo coincidimos el otro día en la sauna. Yo me quedé sorprendido al verle allí, pero como no lo conozco de nada le observé con disimulo, desde cierta distancia. El estaba completamentamente...
spoiler:
...desnudo, y entonces entraron en los baños públicos dos hombres completamente vestidos y haciendo resonar sus zapatos en los azulejos. Parecían dos matones. ¿Qué hacían allí?
Entonces uno de ellos sacó un arma blanca con la que intentó matar al famoso actor que reposaba totalmente desnudo y sentado. Casualmente Cronenberg estaba también allí, y consiguió rodar con su cámara los planos que necesitaba para montar una de las peleas más violentas, sádicas, retorcidas y extraordinarias de la historia del cine.
Por suerte V. Mortensen salió relativamente ileso -¡qué bien peleó y defendió su vida!-, pues consiguió eliminar a los dos sicarios rusos de manera eficiente.
Así que todo sigue bien.
Podremos volver a ver actuar a Viggo. Aunque a mí que estaba allí, en la sauna, me pareció un milagro que saliese con vida. Parte de la sangre de la pelea me salpicó, y tuve que restregar la piel con determinación para quedar bien limpio.
Sin embargo, temo haber sido contagiado por algún virus desconocido. Quién sabe si no se producirá alguna mutación anómala en mi organismo.
Siento un picor en la espalda. Estoy deseando llegar a casa para mirar en el espejo que tengo allí, en mi habitación; aunque quizás...
...quizás sea mejor no mirar.
Y quizás sea mejor no volver a ir a los baños públicos.