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El Taj Majal hecho con tapones de Pepsi-Cola
La historia no es de una complejidad abrumadora precisamente (chico encuentra chica, chico pierde chica, etc; espero que esto no sea un spoiler). Desde luego muy inferior a la historia de Moulin Rouge, película en la que contaban con la ventaja de muchos tipos de música diferente con los que engarzar las escenas de la historia. Aquí no, amigos, aquí Beatles a piñón.
Y contar una historia usando únicamente canciones de los Beatles tiene sus dificultades, no crean. Porque ya sabemos que la discografía de los Beatles es algo inmenso, infinito, inmejorable, excelso, oceánico, plutónico, telúrico, bla bla bla... Lo más de lo más, eso lo sabe hasta mi vecina. Pero que quieren, estas canciones a veces van bien con la historia, y a veces no. Por eso el resultado acaba recordando a una maqueta del Taj Majal hecha con tapones de Pepsi-Cola: una cosa que la ves y dices, 'Uy mira, que curioso, con tapones de Pepsi-Cola. Menudo trabajo se han dado'
Musicalmente, los arreglos y las voces recuerdan a Moulin Rouge, y yo juraría que hay cantantes que actúan en los dos filmes aunque no me pienso molestar en comprobarlo. Son esas voces tan elegantes y limpias, de concurso de televisión. ¿Saben a lo que me refiero, verdad? Voces limpias, muy angelicales, te las imaginas cantando misa. Voces bastante blancas, la verdad. En realidad todo en este film es muy blanco, como lavado con Colón. El único negro que aparece (un personaje hecho con retales de Jimi Hendrix) parece que está de paso, coqueteante con una cantante (blanca) que recuerda a Janis Joplin - en su fisonomía y en el movimiento de la melena, solamente. Toda la música muy blanquita, muy blanquita.
Los personajes que no son músicos, como la chica o el protagonista, también son de lo más blanco. Tienen esa cara de bollito de leche a medio cocer que seguro enamorarán a muchas nenas y nenes (¡y a sus mamás!). Por cierto, en el casting seguro que tuvo alguna importancia el parecido del actor protagonista con Paul Mccartney, el beatle favorito de las mamás.
De las participaciones de músicos, la más larga creo que es la de Bono, haciendo una versión demasiado larga de I am the walrus, de Lenon. Participación que yo veo desconectada de la historia además, por cierto. Mucho mejor la aparición de Joe Cocker (en varios disfraces) cantando el tema Come together. No se que tiene este tipo, pero queda muy bien ante la cámara.
Imagino que a las generaciones jóvenes, a las que todo este lío de los 60 y 70 les coge tan lejos les agradará esta película empalagosilla con cierto aire de videoclip. Sin referencias a muertes por sobredosis, malas costumbres, ni nada verdaderamente feo. Todo muy correcto, muy limpito. Los 60 vistos por Walt Disney. Personalmente mi música la prefiero sin imágenes, y mis imágenes las quiero sin música o con música hecha expresamente. En cuanto a las historias las prefiero completas.
recopin 
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