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La amistad entre Rocky y Apolo
La tercera parte de Rocky es sin duda de las mejores de la saga ya que hay una serie de acontecimientos que se producen emocionantes, emotivos, dramáticos y dignos de elogios. Stallone dirige de forma genial esta tercera parte en la que Rocky está consagrado y es muy aclamado entre la gente. Lo que Rocky no sabe es que ha estado peleando estos últimos tiempos con boxeadores comprados, combates amañados por Micky para que el héroe pudiera seguir en lo más alto.
Rocky se entera de esto porque entra en escena otro boxeador, sediento de hambre y de victoria, un hombre despreciable interpretado por Mr. T, que lo único que quiere es derrotar a Balboa y hacerse con el título de campeón. En esta tercera entrega vemos uno de los combates más apasionantes y emocionantes, gracias al camino que debe seguir el protagonista para recuperar la garra, la mirada del tigre. Para ello contará con la ayuda de un inesperado Apolo y nacerá entre ambos una bonita amistad.
Antiguos contrincantes se unen debido a la ausencia de Micky, y esto es algo emocionante la primera vez que ves la película. Nadie se podía imaginar que grandes enemigos pudieran convertirse en grandes amigos y no solo esto, sino luchar juntos contra otro. Es genial el entrenamiento de Apolo y Rocky juntos, de lo mejor de la saga, también se le parte a uno el alma viendo el dolor por la muerte de Micky, uno de los personajes más entrañables de la saga, el ángel de Rocky. En definitiva, una película más atractiva que sus anteriores y una de las mejores de la saga junto con la primera y la cuarta para mi gusto.
Alejandro 
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